Estaba leyendo sobre Petra Kelly y en un momento me explotó la cabeza.
La frase era esta: «Ser tierno y al mismo tiempo subversivo: eso es lo que significa para mí, a nivel político, ser verde y actuar como tal.»
Me quedé parada. Ternura. Y política. En la misma frase. Dichas como si fueran naturalmente la misma cosa.
Y claro que me explotó la cabeza, porque llevamos décadas conviviendo con exactamente lo contrario. La política que vemos cada día no tiene nada de tierna. Tiene gritos, tiene fango, tiene espectáculo. Tiene mucho ruido y muy poco cuidado. Y quizá por eso el mundo va como va. Quizá por eso cuando alguien pone esas dos palabras juntas, ternura y política, el cerebro hace un cortocircuito.
Petra Kelly lo hizo en los años ochenta. Y no lo hizo desde la ingenuidad, sino desde una lucidez que hoy, treinta y pico años después de su muerte, sigue siendo incómoda y necesaria. Hoy te cuento quién fue y por qué su ecofeminismo sigue siendo una brújula.
Quién fue Petra Kelly
Petra Kelly nació en 1947 en Alemania, en plena posguerra. Estudió Relaciones Internacionales en Washington y un máster en Ciencias Políticas en Amsterdam. Trabajó como funcionaria en la Comunidad Económica Europea. Era brillante, inquieta, radicalmente insatisfecha con el estado del mundo.
En 1979 cofundó Die Grünen, el Partido Verde alemán, el primero de su tipo en conseguir representación parlamentaria en el mundo. Un partido que ella describía como un «antipartido«: una organización que quería cambiar la política desde dentro sin convertirse en lo mismo que criticaba.
Luchó contra el armamento nuclear en plena Guerra Fría, cuando eso tenía un coste real. Defendió los derechos humanos en el Tíbet. Apoyó el feminismo con la convicción de que la opresión de las mujeres y la destrucción de la naturaleza tienen la misma raíz: el capitalismo patriarcal que trata a ambas como recursos a explotar.
En 1992 murió asesinada a los 44 años. Las circunstancias nunca se aclararon del todo. Dejó detrás, entre otras cosas, un libro que se llama Pensar con el corazón, que ya dice todo sobre cómo entendía ella la política.
La ternura como categoría política
Aquí es donde quiero detenerme, porque esto es lo que me partió la cabeza cuando lo leí.
Para Petra Kelly, la ternura no era un valor privado ni una actitud personal. Era un programa político. Una forma de entender qué debería ser la vida pública y cómo deberíamos relacionarnos en ella.
Cuando hablaba de ternura, hablaba de una relación tierna con los animales y las plantas, con la naturaleza, con las ideas, con el arte, con la lengua. Y, por supuesto, con las personas. Ternura entre la gente, también dentro de un partido político. También en la calle. También frente al adversario.
¿Suena ingenuo? Ella anticipaba esa objeción. Por eso insistía en que ser tierna y subversiva no son cosas que se contradicen: son la misma cosa. La ternura no es ceder. Es negarse a reproducir las lógicas del poder que criticas. Es decir: si el sistema al que me opongo se basa en la dominación, el miedo y la competencia, yo no voy a derrotarlo usando dominación, miedo y competencia.
Esto conecta directamente con el ecofeminismo: la sostenibilidad de la vida en el centro. No como metáfora, sino como criterio real para tomar decisiones políticas, económicas y personales. Petra Kelly lo estaba diciendo décadas antes de que esa formulación existiera con ese nombre.

Una política que no repite los métodos del patriarcado
Kelly tenía una convicción que hoy sigue siendo subversiva: las mujeres no tienen que renunciar al poder, pero deben ejercerlo de otra manera.
No «poder sobre los demás». «Poder con los demás.» La diferencia no es semántica. Es estructural. Es la diferencia entre una política que aplasta y una política que construye. Entre competir y cooperar. Entre poseer y compartir.
Ella lo aplicaba a todo: a cómo se tomaban decisiones dentro del partido, a cómo se relacionaban con las comunidades, a cómo se usaba el lenguaje. Descentralización, no violencia, horizontalidad. No como ideales abstractos, sino como formas concretas de hacer las cosas cada día.
Lo personal es político y lo político es personal. Esa frase que viene del feminismo de los setenta Petra Kelly la vivía en serio. Creía que no se puede construir una política de paz desde una vida de dominación. Que no se puede defender la naturaleza desde un partido que funciona como una empresa extractivista de votos.
Que la coherencia entre lo que dices y lo que haces no es una virtud menor. Es la condición mínima para que cualquier proyecto político tenga sentido.
Por qué Petra Kelly importa ahora
Murió en 1992. Sus ideas llevan más de treinta años ignoradas en los espacios de poder. Y sin embargo.
La crisis climática que ella ya nombraba en los ochenta ha llegado exactamente donde ella decía que llegaría si no cambiábamos de rumbo. El auge de la ultraderecha que ella también anticipaba, como respuesta a una izquierda que dejó de escuchar, está aquí. La política del espectáculo que sustituyó a la política del cuidado produce exactamente los resultados que produce.
Petra Kelly también tuvo una relación estrecha con España. En 1983 viajó aquí para apoyar el no en el referéndum de la OTAN, firmó el Manifiesto de Tenerife alentando la creación de un partido verde español, y dejó una huella en el ecologismo político de este país que todavía se puede rastrear.
Sus ideas no son archivo histórico. Son brújula. Son una forma de preguntarse qué política queremos, qué mundo queremos, y si estamos dispuestas a ser coherentes entre ambas cosas.
Eso es lo que me explotó la cabeza cuando leí esa frase sobre la ternura. No es una idea bonita para un cartel. Es una exigencia radical. Y en un momento en que la política parece haber decidido que el cuidado es debilidad, que la compasión es ingenuidad y que la ternura no tiene sitio en el espacio público, recuperar a Petra Kelly se parece mucho a un acto de resistencia.
Cómo seguir el hilo de Petra Kelly
Si quieres empezar por algún sitio, el libro es Pensar con el corazón. Textos para una política sincera. El título ya es una declaración.
Desde ella puedes tirar del hilo hacia Yayo Herrero, que es quizá quien mejor ha desarrollado en castellano ese cruce entre ecología, feminismo y cuidado que Petra Kelly ya estaba construyendo. Y hacia Vandana Shiva, que comparte con ella la convicción de que la defensa de la naturaleza y la defensa de las mujeres son la misma lucha.
En este blog «Latido Salvaje» de Hacia lo Salvaje hablamos de estas referentes y de cómo su pensamiento se traduce en formas concretas de viajar, de elegir, de relacionarse con el territorio. Si quieres seguir el hilo desde ahí, la newsletter es el mejor sitio para no perderte nada.
Preguntas Frecuentes sobre Petra Kelly
¿Quién fue Petra Kelly y por qué es importante para el ecofeminismo?
Petra Kelly fue la cofundadora del Partido Verde alemán en 1979 y una de las primeras figuras políticas en articular de forma explícita la relación entre feminismo, ecología y pacifismo. Su idea de que la ternura es una categoría política, no un valor privado, la convierte en una referente central del ecofeminismo constructivista. Murió en 1992 pero su pensamiento sigue siendo una de las bases más sólidas del activismo ecofeminista actual.
¿Qué quería decir Petra Kelly con que la ternura es política?
Para Kelly, la ternura no era amabilidad ni debilidad. Era una forma de relacionarse con el mundo que se opone estructuralmente a la lógica de dominación del capitalismo patriarcal. Ser tierna y subversiva a la vez significaba negarse a reproducir los métodos del poder que criticas: competencia, jerarquía, violencia. Era un programa político concreto, no un sentimiento.
¿Qué diferencia a Petra Kelly de otras figuras del feminismo de su época?
Kelly integraba de forma inseparable tres dimensiones que en su época solían tratarse por separado: la ecología, el feminismo y el pacifismo. Además, llevaba ese marco a la práctica política institucional, desde dentro de un partido. No era solo pensadora: era también organizadora, diputada y activista. Esa coherencia entre pensamiento y acción es lo que la distingue.
¿Por qué el pensamiento de Petra Kelly sigue siendo relevante hoy?
Porque los problemas que ella nombraba en los ochenta no solo siguen aquí sino que se han agravado: la crisis climática, el auge de la ultraderecha, el agotamiento de una política que dejó de cuidar. Su propuesta de una política basada en la ternura, la descentralización y la no violencia no ha sido superada. Simplemente ha sido ignorada. Y eso lo hace más urgente, no menos.
¿Por dónde puedo empezar a leer a Petra Kelly?
El punto de entrada más accesible es Pensar con el corazón, una recopilación de textos suyos publicada en castellano. Si prefieres empezar por quien la ha retomado y desarrollado en el contexto actual, Yayo Herrero es la referencia más sólida en castellano. Sus textos y entrevistas están disponibles en abierto y conectan directamente con el pensamiento de Kelly.





