Entre arcillas y bosques, es una escapada que une ese caminar lento entre los bosques de los Picos de Europa y la cerámica botánica.
El otoño tiene algo especial, ¿verdad? Ese olor a tierra mojada, las hojas crujientes bajo las botas, la luz dorada que se cuela entre los árboles… Yo no sé tú, pero cada año me entran unas ganas tremendas de salir al bosque, de respirar hondo y de recordar que la vida también va de soltar.
Un viaje para reconectar contigo y con la tierra a través de la cerámica botánica
Lo que te proponemos es ir despacio, dejar que el cuerpo se adapte al ritmo del bosque, que los sentidos se abran y que cada día descubras un paisaje distinto.
Por las mañanas, nos vamos a caminar entre hayedos, robledales, encinares y hasta tejedas milenarias (sí, de esas que parecen sacadas de un cuento celta). Cada paso es una excusa para mirar con más calma, para escuchar los sonidos del bosque y para dejarnos sorprender por lo que aparezca en el camino.
Y por las tardes, nos espera algo mágico: el barro. En el taller de cerámica botánica aprenderemos a imprimir hojas y semillas en la arcilla, transformando lo efímero en algo duradero. No necesitas saber nada de cerámica, te lo prometemos. Aquí no se viene a hacerlo “perfecto”, sino a dejarse llevar, a disfrutar del proceso y a descubrir lo que tus manos tienen para contarte.
Las hermanas de tierra que lo hacen posible este viaje
Si algo me gusta de Hacia lo Salvaje es que cada propuesta nace en red, en compañía de mujeres que creemos que viajar también puede ser cuidar, crear y transformar.
En esta aventura me acompañan Marta de Jatera Cerámica y Bea y Laura de Senda Ecoturismo.
Marta dejó atrás años de educación ambiental para lanzarse de lleno a la cerámica botánica. Su proyecto es precioso porque une creatividad y naturaleza, enseñándonos que hasta una hoja aparentemente sencilla puede convertirse en arte cuando la miramos con atención.
Bea y Laura son dos biólogas que cambiaron sus lugares de origen por los Picos de Europa hace ya una década. Desde Senda Ecoturismo, se dedican a mostrar el valle con una mirada distinta: no se trata solo de caminar, sino de aprender a leer el paisaje, a reconocer lo que ocurre en un bosque, a emocionarse con un castaño centenario o con la huella de un corzo en el barro.
Juntas hemos diseñado un viaje que es, en realidad, un diálogo vivo entre arte y naturaleza.
El refugio perfecto: La Perezosa
Después de caminar, crear y llenarnos de bosque, necesitábamos un lugar donde parar, descansar y sentirnos en casa. Y ahí entra en escena La Perezosa.
No es un hotel al uso, ni un simple alojamiento. Es ese tipo de espacio donde bajas las revoluciones en cuanto entras por la puerta. Donde las comidas son caseras y vegetarianas, donde el salón invita a leer, a charlar o simplemente a mirar las montañas por la ventana. Un refugio, vaya. Y además, cuidado con cariño donde también creen en otra forma de vivir y de acoger.
Así será nuestra aventura de cerámica botánica
Para que te hagas una idea clara, te dejo el plan:
- Día 1 – Llegada y bienvenida
Nos encontramos en Liébana, nos instalamos en La Perezosa y compartimos una cena de bienvenida. - Días 2, 3, 4 y 5 – El ritmo del viaje
Por las mañanas: rutas de senderismo guiadas por bosques distintos cada día.
Al mediodía: picnic con productos locales.
Por las tardes: talleres de cerámica botánica en Jatera.
Por la noche: cenas compartidas o tiempo libre para disfrutar del valle. - Día 6 – Despedida
Una caminata suave, un taller de cierre y una comida final para abrazarnos antes de regresar a casa.

Más que un viaje, una declaración de amor a lo salvaje
Sé que lo digo mucho, pero este tipo de experiencias no son solo escapadas bonitas. Son también una forma de recordar lo que está en juego. Los bosques, la biodiversidad, la vida rural… todo eso necesita que lo miremos con respeto y con ganas de protegerlo.
Caminar en silencio por un hayedo centenario o dejar la huella de una hoja en la arcilla es también un gesto político y ecofeminista: elegir cuidar en lugar de consumir, crear en lugar de destruir, habitar en lugar de explotar.
¿Te vienes?
Si se te ha encendido algo por dentro, ese cosquilleo de las ganas, ese fuego que pide salir, entonces este viaje es para ti.
Te invito a que escuches el episodio del podcast donde te lo contamos con más detalle este viaje de cerámica botánica y, si resuena contigo, a que te unas a esta aventura.
Porque el otoño está hecho para caminarlo, para tocarlo, para respirarlo… y este año, también, para transformarlo en barro y llevártelo contigo.
Aquí todos los detalles del viaje





