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Japón en otoño: el país que cambia de piel (y por qué es el mejor momento para ir)

Tabla de contenidos

Lo que el momiji le hace a Japón no tiene equivalente en ningún otro lugar del mundo. Y hay una sola manera de verlo bien.

¿Por qué Japón en Otoño? Hay dos momentos en los que Japón literalmente cambia de piel. Uno lo conoce casi todo el mundo: la primavera, los cerezos en flor, el hanami. El otro lo conocen las que ya han ido más de una vez, o las que tienen la suerte de ir con alguien que sabe lo que está mostrando.

El otoño japonés. El momiji. Los arces que se vuelven rojos, naranjas y amarillos entre octubre y noviembre de una forma que parece calculada por alguien que ama la belleza más de lo razonable. Los templos de Nikko envueltos en colores que compiten con su arquitectura. Los lagos del Monte Fuji reflejando la montaña y el cielo encendido. Las calles de Kioto que ya son preciosas en cualquier época, cubiertas de una alfombra que cambia de color cada día.

Y con la mitad de turistas que en primavera.

El otoño japonés no es la segunda opción. Es la opción de quienes ya saben.

Nosotras vamos del 25 de octubre al 11 de noviembre de 2026. Dieciocho días. Y quedan plazas. Si llevas tiempo dándole vueltas a Japón, esto es lo que necesitas saber antes de decidir.

Por qué el otoño japonés no es lo que crees

Si has buscado información sobre Japón alguna vez, probablemente hayas visto mil fotos de cerezos rosas. El sakura, la floración de los cerezos en primavera, es uno de los fenómenos naturales más fotografiados del mundo y, en consecuencia, uno de los más masificados.

El otoño funciona de otra manera. El momiji, la coloración de los arces, avanza del norte al sur a lo largo de seis semanas entre octubre y noviembre. No es un estallido puntual que dura diez días y hay que pillar exactamente o te lo pierdes. Es una transición lenta, generosa, que te da tiempo a verla en diferentes fases según dónde estés.

Y hay algo más, que tiene que ver con cómo se vive el viaje:

  • Las temperaturas en octubre y noviembre son perfectas para caminar y pedalear. No el calor húmedo del verano japonés (que puede ser brutal), no el frío de invierno. Días frescos, cielos limpios, luz dorada de tarde.
  • Los santuarios y templos están llenos de color, pero no de gente. Las colas para entrar al Fushimi Inari en primavera pueden ser de dos horas. En otoño, llegas y entras.
  • La comida de otoño en Japón es otra razón para ir: las setas matsutake, el boniato asado en las calles, la castaña dulce, el sake nuevo recién fermentado. Comer en los mercados en octubre es una experiencia en sí misma.

Irene Saki, o cómo Japón tiene otro nivel cuando lo enseña alguien de dentro

Hay algo que no puedes comprar en ninguna agencia de viajes convencional ni que te lo diseñe una IA, y es que tu guía haya crecido literalmente entre dos países, dos idiomas y dos formas de entender el mundo.

Irene nació en Ichikawa, Japón, de madre japonesa. En la adolescencia se trasladó a Zaragoza, ciudad natal de su padre. Ahora vive de nuevo en Japón. Eso no es un dato biográfico, es el núcleo de todo lo que hace posible este viaje.

Cuando viajas con Irene, tienes acceso a cosas que no existen en ningún itinerario turístico:

  • Puede leerte el plano del metro de Tokio, un jeroglífico que parece diseñado específicamente para marcianas, y hacerlo sin que sientas que estás siendo guiada como una turista.
  • Sabe lo que hay detrás de cada costumbre, tradición, qué significa esa reverencia que te devuelven cuando saludas, qué no debes hacer en un onsen si no quieres que el ambiente cambie de golpe o que quieren decir cuando no te dicen nada.
  • Es psicóloga y ama la naturaleza. Eso hace que el ritmo del viaje sea otro, activo, pero sin prisa. En movimiento, pero sin palizas. Con momentos de silencio cuando el paisaje lo pide.
  • Y sabe encontrar los mejores sitios para comer, esos que ni si quiera te imaginas que sean restaurantes, además de enseñarte platos que van mucho más allá del sushi y del ramen.

No es un viaje a Japón. Es un viaje al Japón que Irene lleva media vida conociendo, y que ahora comparte con ocho mujeres.

Lo que vamos a hacer: 18 días que avanzan con el otoño

El itinerario tiene una lógica que no es aleatoria, vamos del norte al sur siguiendo el avance del momiji.

Tokio primero, con sus contrastes de barrios ultramodernos y callejones del Japón más antiguo. Nikko, una aldea de montaña con templos declarados Patrimonio UNESCO rodeados de arces en llamas.

Los cinco lagos volcánicos del Monte Fuji. Kioto, la ciudad guardiana del Japón ancestral. Nara, con sus ciervos, sus farolillos y todo lo que ello supone también.

Y el final de la ruta es el más inesperado:

La Shimanami Kaido: pedalear de isla en isla

Pocas viajeras que van a Japón por primera vez llegan hasta aquí. La Shimanami Kaido es una ruta de 70 kilómetros que conecta ocho islas del Mar Interior de Seto mediante nueve puentes colgantes. Se hace en bici, despacio, con el agua turquesa abajo y el cielo de noviembre encima.

No es una ruta difícil. Es una ruta que te hace entender que Japón, esencialmente, es un país de agua y de islas. Y que la parte más auténtica del país no está en las ciudades grandes.

Una noche en un templo budista

Al final de la Shimanami Kaido, antes de volver a Onomichi, pasamos una noche en el templo Senyuji. Uno de los 88 templos del Shikoku Henro, el Camino de Santiago japonés. Cenamos lo que cocinan en el templo, participamos en la meditación de la tarde, dormimos con el sonido que tienen los lugares que llevan siglos siendo escuchados.

No es un retiro espiritual. Es pasar una noche en un lugar que existe con una lógica completamente diferente a la tuya, y ver qué te hace eso por dentro.

El freno que aparece siempre: las fechas

Voy a ser directa porque probablemente es lo que estás pensando.

Del 25 de octubre al 11 de noviembre es un viaje largo. Dieciocho días. Si trabajas, eso son tres semanas de vacaciones, y en muchos casos hay que pedirlas con meses de antelación, negociarlas, encontrar el momento. Lo sé. Y también sé que ese freno aparece exactamente igual para todos los viajes que valen la pena.

Lo que he aprendido de las mujeres que han viajado con nosotras es que la pregunta que realmente importa no es ‘¿tengo tiempo?’, sino ‘¿cuándo voy a decidir que este tiempo es para mí?’

Son preguntas diferentes. La primera tiene que ver con el calendario. La segunda tiene que ver con el permiso que te das o no te das para hacer algo que es solo tuyo.

Japón en primavera está lleno. Japón en verano es muy caro y muy caluroso. Japón en invierno es frío y el fuera de temporada corta opciones. Japón en otoño, en octubre y noviembre, está en su punto exacto: el color, la temperatura, la luz, el precio de los vuelos. Si Japón está en tu lista, este es el momento.

Lo que incluye el viaje (y lo que no, con honestidad)

Nos gusta ser claras en esto porque la transparencia es parte de cómo entendemos este proyecto.

Incluido

  • Irene Saki como guía durante los 18 días, 24/7.
  • Seguro de viaje.
  • Todos los trayectos en tren y autobús interurbano.
  • Alojamientos exclusivos para el grupo: casas japonesas auténticas, no hoteles de cadena.
  • El espectáculo de las geishas en Kioto.
  • El alquiler de bicicletas en Nikko y la Shimanami Kaido.

No incluido

  • Los vuelos (los gestionas tú o te ayudamos a encontrarlos cuando se confirme el grupo).
  • El transporte urbano en Tokio y Kioto.
  • Las entradas a templos y santuarios (la mayoría entre 2 y 6 euros).
  • Los baños en los onsen (entre 4 y 15 euros).

Grupo máximo 6 mujeres. Quedan plazas. Las fechas cierran pronto.

El grupo es muy reducido, seis mujeres, apostamos por un viaje íntimo, donde el día a día fluya, donde haya lugar a la improvisación y al decidir sobre la marcha, que nos permita colarnos en lugares donde el típico grupo de agencia de viajes no cabría 😛

Si tienes preguntas, escríbeme. Si tienes dudas sobre las fechas o sobre si el nivel físico encaja contigo, escríbeme también.

Y si ya sabes que quieres ir, reserva tu plaza aquí antes de que alguien lo haga primero.

Toda información del viaje aquí: Japón con Irene Saki – Otoño: Cultura y Naturaleza para mujeres activas

shimanami kaido para mujeres

Preguntas Frecuentes sobre si viajar a Japón

¿Cuál es la mejor época del año para viajar a Japón?

Depende de lo que busques, pero hay dos momentos que hacen que Japón cambie completamente de cara: la primavera, con la floración de los cerezos (el sakura, entre marzo y abril), y el otoño, con la coloración de los arces (el momiji, entre octubre y noviembre). Si lo que quieres es vivir Japón con profundidad y sin masas, el otoño gana. Las temperaturas son perfectas para caminar, la luz es dorada, la comida de temporada es excepcional y los templos están igual de preciosos con mucha menos gente. Octubre y noviembre son, para muchas viajeras que repiten, el mejor momento del año.

¿Cómo son los alojamientos en este viaje a Japón?

Nada de hoteles de cadena que podrían estar en cualquier ciudad del mundo. Nos alojamos en casas japonesas auténticas, bien ubicadas y con cocina disponible. En Nikko, una casa en la montaña. En los Lagos Fuji, con vistas al Fuji desde el salón. En Kioto, una casa cerca del centro. Y la noche más especial del viaje: el templo budista Senyuji, al final de la Shimanami Kaido, donde cenamos lo que cocinan en el templo y dormimos con el silencio de un lugar que lleva siglos siendo escuchado. La experiencia de alojarse en Japón es parte del viaje, no un trámite logístico.

¿Qué nivel físico se necesita para este viaje?

El viaje es activo pero completamente accesible. No hace falta ser deportista ni tener experiencia previa en senderismo. Las rutas a pie son de 3 a 4 kilómetros con desnivel moderado, pensadas para disfrutar del paisaje sin palizas. El cicloturismo en Nikko son 38 kilómetros con bicicleta eléctrica, y la Shimanami Kaido (la ruta de isla en isla) se hace en dos días a ritmo tranquilo, también con opción de eléctrica. Lo que sí hace falta es tener ganas de moverse y estar dispuesta a caminar bastante en ciudad. El ritmo lo decide el grupo, no un cronómetro.

¿Hay guía en español en Japón durante todo el viaje?

y eso marca una diferencia enorme. Irene Saki es nuestra guía durante los 18 días, sin excepción 24/7 . Nació en Japón, de madre japonesa, creció en Zaragoza y vive de nuevo en Japón. Habla español, japonés y conoce el país desde dentro, no desde una guía de viajes. Con ella tienes acceso a algo que no puedes comprar: una persona que puede leer el plano del metro de Tokio, explicarte qué hay detrás de cada ritual, llevarte a los sitios que frecuentan las personas locales y responder cualquier pregunta, también las incómodas, sobre la vida y la situación de las mujeres en Japón.

¿Es seguro viajar a Japón como mujer?

Japón es uno de los países más seguros del mundo para viajar, también para las mujeres que viajan solas o en grupo. Los índices de criminalidad son muy bajos, el transporte público es puntual y está bien señalizado, y la cultura local valora profundamente el respeto hacia las demás personas. Dicho esto, como en cualquier destino, existen matices que vale la pena conocer antes de llegar: el acoso en transporte público es una realidad reconocida (de ahí que existan vagones exclusivos para mujeres en hora punta), y hay contextos culturales donde las normas no escritas pueden resultar confusas. Viajar con Irene significa tener a alguien que te ayuda a leer esos contextos con precisión y perspectiva de género.

¿Qué pasa con la comida si soy vegetariana o vegana?

Te voy a ser muy sincera, la comida en Japón puede resultar algo compleja cuando se trata de seguir dietas estrictamente vegetales o veganas. La cocina japonesa tradicional suele incluir pescado o caldos a base de pescado, a veces de formas poco visibles. En grandes ciudades como Tokio y Kioto es más fácil encontrar opciones adaptadas, pero fuera de ellas la oferta puede ser más limitada e impredecible.
En Hacia lo Salvaje, siempre que la comida está incluida, se basa en una alimentación vegetariana, guiada por nuestros valores, el cuidado de la vida, la sostenibilidad ambiental, el uso de productos locales y de temporada, y una postura clara frente al impacto ambiental y el sufrimiento animal asociados al consumo de carne industrial.
En los días en los que la logística lo permite y las viajeras tienen suficientes opciones, las comidas no están incluidas, precisamente para que cada mujer pueda elegir dónde y qué quiere comer según sus propias necesidades.
Todos los alojamientos cuentan con cocina, por lo que cocinar siempre es una opción. Aun así, al tratarse de un viaje en grupo, las comidas en restaurantes se deciden de forma compartida, y es algo importante a tener en cuenta a la hora de valorar el viaje..

¿Cuántas mujeres viajan en el grupo y cómo se gestiona la convivencia?

El grupo es de seis mujeres como máximo. Ese límite no es arbitrario, es la diferencia entre una experiencia de encuentro auténtico y un tour donde no llegas a conocer a nadie. Con 6 personas caben conversaciones de verdad, ritmos distintos, silencios, momentos de soledad cuando los necesitas y celebraciones cuando llegan. Irene lleva tiempo facilitando este tipo de dinámicas y sabe leer muy bien cuándo el grupo necesita juntarse y cuándo necesita espacio. Las mujeres que viajan con Hacia lo Salvaje no vienen a impresionar a nadie, vienen a estar. Eso hace que la convivencia, casi siempre, sea de las cosas que más valoran al volver.

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