Mary Mellor quién es y por qué deberías conocerla
Una vida dedicada al pensamiento transformador
Puede que el nombre de Mary Mellor no te suene, pero si alguna vez te preguntaste por qué parece que el sistema ignora por completo la vida, los cuidados y el planeta, entonces tú y Mary ya tenéis algo en común.
Mary Mellor es una economista feminista británica que lleva décadas diciendo lo que muchas sentimos, pero no siempre sabemos cómo explicar: que la economía tal como nos la han contado está hecha por y para un tipo de hombre que ni cuida, ni limpia, ni tiene que pensar en cómo alimentar a su familia mientras el planeta se va a pique.
Mary no es de esas académicas que se quedan encerradas en su despacho. Ella baja al barro, cuestiona todo, y lo hace desde un lugar profundamente humano. Su mirada une economía, feminismo y ecología en un combo que no es solo teórico: es una propuesta para vivir mejor, para organizarnos de otra manera, para poner la Vida (con mayúscula) en el centro. Y eso, amiga, es revolucionario.
Cuando el feminismo se encuentra con la economía gracias a Mary Mellor
Mary Mellor es una de las voces que más fuerte ha gritado eso de “lo personal es político” dentro del mundo económico. Porque, seamos sinceras, ¿cuántas veces te han hablado de economía como si fuera un mundo abstracto de números y mercados lejanos? Mary Mellor pone el foco en lo concreto: en quién cuida, quién limpia, quién cocina, quién cría… y quién paga las consecuencias de un sistema que exprime tanto a las personas como a la Tierra.
Y ojo, que su crítica no se queda solo en el capitalismo más atroz. También lanza dardos contra esos “utopistas verdes” que sueñan con mundos sin crecimiento, pero se olvidan de quién sostiene la vida diaria cuando todo se vuelve más lento y austero. Porque claro, decrecer está muy bien, pero ¿quién friega cuando se acaban los lavavajillas?
La crítica radical al sistema capitalista y patriarcal de Mary Mellor
Mary Mellor nos dice: el sistema capitalista-patriarcal ha separado artificialmente dos mundos. Por un lado, está “la economía”, esa cosa seria de los mercados, las inversiones y los PIBs. Por otro lado, está “la vida”: criar, cuidar, respirar aire limpio. Y adivina cuál de los dos mundos se considera importante y cuál se ignora sistemáticamente.
Este modelo de economía no tiene en cuenta el tiempo del cuerpo ni el tiempo del planeta. Funciona 24/7 como si fuéramos máquinas, como si los suelos se regeneraran al ritmo de los beneficios trimestrales, y como si las mujeres pudieran cuidar eternamente sin descanso. El ecofeminismo económico desmonta esa fantasía y nos propone algo mucho más cuerdo: construir una economía basada en las necesidades reales de las personas y del entorno, no en la acumulación sin sentido.
La idea de “aprovisionamiento suficiente”: ¿qué significa realmente tener “bastante”?
Ni demasiado, ni demasiado poco: lo justo
Uno de los conceptos más interesantes que trae Mary Mellor es el de “aprovisionamiento suficiente”. Puede sonar técnico, pero en el fondo es tan sencillo como radical: se trata de organizarnos para que todas tengamos lo bastante para vivir bien, sin excesos y sin carencias. Porque ni el derroche es libertad, ni la austeridad forzada es dignidad.
En este modelo no se trata de volver a las cavernas ni de vivir a base de lentejas (aunque a veces apetece). Se trata de tener lo necesario: casa, comida, salud, cuidados, tiempo. Lo justo y necesario para florecer, sin que eso suponga el agotamiento del planeta ni la sobrecarga de otras personas.
Cuidar al planeta empieza por cuidar nuestras necesidades reales
Esta idea también implica cuestionar nuestras propias expectativas. ¿Realmente necesitamos 5 pares diferentes de calzado o un móvil nuevo cada año? ¿Cuántas cosas compramos para llenar vacíos que en realidad son de tiempo, afecto o sentido?
El “aprovisionamiento suficiente” nos llama a reordenar nuestras prioridades. No desde la culpa, sino desde el deseo de una vida mejor. Porque cuando dejas de correr tras el “más”, descubres que el “bastante” tiene una belleza brutal. Y además, nos permite construir una sociedad más justa, donde no haya que explotar a nadie ni destruir nada para que unas pocas vivan bien.
El trabajo reproductivo: el gran invisible que sostiene el mundo
Cocinar, cuidar, limpiar… ¿y si ese fuera el centro de la economía?
Mary Mellor pone sobre la mesa una verdad incómoda: la economía actual se basa en un trabajo que ni se ve ni se paga, y que sin embargo lo sostiene todo. Ese trabajo es el reproductivo: cuidar de criaturas, preparar comidas, limpiar casas, acompañar enfermedades, hacer la compra… todo lo que hace posible que las personas vivan, trabajen y produzcan.
Este trabajo, mayoritariamente femenino, ha sido tratado como “natural”, como si lo hiciéramos por amor, por instinto, por magia. Pero no. Es trabajo. Trabajo imprescindible, agotador, constante. Y no se puede seguir ignorando. Si queremos una economía justa, tiene que partir del reconocimiento y la valorización del cuidado.
¿Quién cocina la cena en el mundo del homo economicus?
Mellor ironiza sobre esa imagen tan clásica de la utopía socialista: ese hombre libre que tiene reuniones por la mañana, cierra contratos por la tarde y filosofa por la noche. Genial. Pero… ¿quién le prepara la cena? Porque ese modelo ignora sistemáticamente que la vida no se reproduce sola. Que mientras unos sueñan con mundos mejores, alguien tiene que cambiar pañales, hacer la colada y llevar a las criaturas al médico.
El ecofeminismo no quiere una utopía sin género. Quiere una revolución que empiece por lo concreto: por las necesidades del cuerpo, del alma y del planeta. Y eso pasa por situar los cuidados en el centro, no como un añadido, sino como la base de todo lo demás.
Dinero democrático: una idea de Mary Mellor tan revolucionaria como necesaria
No, el dinero no tiene que venir del mercado
¿Y si te dijera que el dinero no es escaso? Que se puede crear, que no depende mágicamente del mercado, y que podríamos usarlo para cuidar en vez de para endeudar. Mary Mellor propone una idea audaz: democratizar el dinero. Es decir, tratarlo como un bien común, no como un privilegio de los bancos.
Hoy el dinero se genera mayoritariamente como deuda: te lo presta un banco, lo devuelves con intereses, y así se mueve la economía. Pero eso nos ata a un sistema que necesita crecer sin parar para no colapsar. ¿Y qué pasa con la Tierra, que no puede crecer al mismo ritmo? ¿Y con las personas que no quieren (o no pueden) vivir corriendo?
Crear dinero para la vida, no para la deuda
Mary Mellor propone un cambio de raíz: que el Estado cree dinero directamente para financiar servicios públicos, cuidados, transiciones ecológicas. Que no dependa de si el mercado “puede permitírselo”. Porque lo que no podemos permitirnos es seguir como hasta ahora.
Imagina un mundo donde el dinero se usa para garantizar vivienda, salud, comida sana, energías limpias. Donde las decisiones económicas se toman en asambleas, presupuestos participativos, con nosotras en el centro. Suena a utopía, sí. Pero también suena a sentido común. Y si no soñamos con esto, ¿para qué soñamos?
¿Quién controla el dinero?
El gran mito de la escasez
Nos han hecho creer que el dinero es como el agua en el desierto: escaso, limitado, y que hay que usarlo con mucho cuidado. Pero Mary Mellor desmonta esa idea con una claridad aplastante: el dinero no es un recurso natural. No brota de los árboles, ni hay un dragón capitalista custodiando una montaña de monedas. El dinero se crea. Literalmente. De la nada. Y lo crean los bancos.
Este sistema está basado en la deuda: se presta dinero que no existe aún, se cobra interés, y así se mantiene el ciclo. Pero claro, este modelo no tiene en cuenta ni a la naturaleza ni a los cuerpos que sostienen la vida. ¿Y qué pasa cuando los préstamos no se devuelven? Crisis, recortes, austeridad. ¿Te suena?
Cuando el Estado rescata bancos pero no personas
Durante la crisis financiera de 2008, los Estados rescataron a los bancos con dinero público. No era magia. Era el poder soberano del Estado para crear dinero. Entonces, si ese poder existe, ¿por qué no se usa para garantizar derechos, servicios, cuidados, bienestar? ¿Por qué seguimos atadas a la lógica de “no hay presupuesto”? Mary Mellor lo deja claro: necesitamos una política democrática del dinero. Porque si el dinero es poder, entonces también tiene que ser participación.
¿Y si repensamos qué es “riqueza”?
El valor no está solo en el dinero
Mary Mellor nos invita a cuestionar qué consideramos valioso. Porque en este sistema, todo lo que no se puede vender, parece que no cuenta. Pero ¿acaso no es más valiosa una tarde de juego con tus criaturas que una jornada estresante por un sueldo de miseria? ¿No deberíamos medir la riqueza en función del bienestar, y no del consumo?
Redistribuir el valor, recuperar el tiempo
Una economía ecofeminista redistribuye no solo ingresos, sino también el tiempo. El tiempo para cuidarnos, para sanar, para vivir sin prisas. Porque si no tenemos tiempo, no tenemos vida. Y si no tenemos vida, ¿para qué queremos economía?
Soñar no es ingenuo: es político
Utopías realistas y necesarias
Este artículo no es solo un repaso a las ideas de Mary Mellor. Es una invitación a pensar el mundo de otra manera. A dejar de conformarnos con las migajas que nos da este sistema agotado y a empezar a construir, desde donde estamos, una economía para la vida.
No es fácil. No es rápido. Pero es posible. Porque ya hay miles de mujeres haciéndolo. Desde sus huertas, sus cooperativas, sus hogares, sus barrios. Porque, como tú y como yo, saben que otra forma de vivir es urgente. Y sobre todo, posible.
Conclusión: Mary Mellor nos invita a sembrar otra economía desde nuestras propias manos
Quizás al terminar de leer esto te sientas un poco removida. Porque claro, hablar de cambiar el sistema económico no es cualquier cosa. Pero aquí va la buena noticia: no estás sola. Ya somos muchas caminando hacia otra forma de estar en el mundo. Una que no tenga como motor el beneficio, sino el cuidado. Una que no mida el éxito en dinero, sino en vínculos, salud, bienestar.
Mary Mellor nos regala herramientas para pensar y para actuar. Nos muestra que no tenemos que tragar con lo que hay, que podemos imaginar otra economía, una que no nos saque la vida, sino que la abrace. No hace falta entender cada detalle técnico. Lo que importa es que lo que propone tiene todo el sentido del mundo cuando pones la vida en el centro.
Y esa, amiga, es justo la dirección en la que muchas ya estamos caminando. A veces lento, a veces con dudas, pero siempre juntas.
¿Y ahora qué? Te invito a escuchar nuestro podcast sobre emprender poniendo la vida en el centro
Si este artículo te ha hecho pensar, sentir, o incluso enfadarte un poco (con razón), te invito a seguir explorando. En el podcast de Hacia lo Salvaje, hablaremos justo de esto: de cómo emprender sin dejar de lado la ternura, el sentido y la coherencia.
En un episodio precioso donde estará Ana Guerrero Alonso, de Dicha & Hecho, una marca pionera en limpieza ecológica que une ciencia, cariño y valores. Y también con Elena Novillo Martín, de Economistas sin Fronteras, que nos inspirará con su visión de una economía social, solidaria y profundamente feminista.
No es teoría. Son caminos reales, posibles, hechos por mujeres como tú. Suscríbete ahora en cualquiera de las plataformas de podcast para no perdertelo.






